El problema principal es no verlo como gravedad, es más ni siquiera verlo como algo malo.

¿Cómo nos vamos a alejar de algo si no lo vemos como un pecado? ¿De dónde vamos a sacar la fuerza necesaria para cambiar nuestras malas costumbres?

El primer paso es saber, entender, aceptar y meter en nuestro corazón la verdad:

Guezel (robo) y sheker (mentira), son pecados muy graves en la Tora. Y la mirma (el engaño) es la combinación de ambos.

Así que aquella persona que desea purificarse de estos pecados y que Hashem haga “un buen borrón y cuenta nueva”, deberá identificarlos como pecarlos y verlos con la severidad con los que se les debe enfocar. Y de esta forma le será muchísimo más fácil alejarse de ellos.