Cuando alguien toque a tu puerta a pedir ayuda no lo mandes con las manos vacías o con un “vuelve otro día” tú no tienes ni idea de todos los pensamientos, las dudas y los sentimientos de vergüenza que tuvo antes de tocar a tu puerta…
¡Haz que toda esa agonía que sintió antes haya valido la pena!
*Basado en el libro “Loving kindness” de Jafetz Jaim.