Cuando en La Tora se es tan fuerte sobre un pecado y su castigo, quiere decir que la recompensa por no hacerlo es a la misma potencia o más bien…¡multiplicada!

Por eso, si evitamos caer en “mirma” (engaño), entonces disfrutaremos de una vida llena de paz, felicidad, bondad y bendiciones.

Como está escrito, “El que va por el camino de la sinceridad me servirá” (Tehillim 101: 6)