Al hablar mentiras, profanamos nuestra su boca, un utensilio precioso para servir a Hashem. Al hablar mentiras, caemos en un nivel de bajeza ante nuestros ojos, los ojos de quienes saben que lo hicimos y sobre todo ante Los Ojos de Hashem.
Al hablar mentiras, profanamos nuestra su boca, un utensilio precioso para servir a Hashem. Al hablar mentiras, caemos en un nivel de bajeza ante nuestros ojos, los ojos de quienes saben que lo hicimos y sobre todo ante Los Ojos de Hashem.