¿Qué nos quiso destacar la Torá con esto?

Yaacov, nuestro patriarca, amaba a Rajel, no por provecho propio, no por ser beneficiado a través de ella, sino un amor desinteresado.

Cuando Yaacov vio por primera vez a Rajel, fue junto al pozo de agua, en donde había un grupo de pastores esperando al otro grupo para tratar de mover la piedra que obstruía el pozo.

Cuando Yaacov vio a Rajel acercándose al pozo para dar de beber al rebaño de su padre, Yaacov movió la piedra, sin mayor esfuerzo, como si hubiera destapado una botella.

¿Qué es lo más increíble de esto? Que por este mérito de Yaacov por miles de años hemos podido pedir lluvia a Hashem.

¿Qué tiene que ver la lluvia con esto?
¡No se pierdan el mensaje de mañana!

*Basado en el libro “Casados o Cansados” de Jajam Anidjar.