Llegó el día esperado, ¡el Bar Mitzva!

La familia del niño era una familia muy adinerada, pero para la sorpresa de los invitados la fiesta era sumamente sencilla. 

Había alrededor de sesenta invitados aparte de los compañeros del muchacho. Lo más hermoso y lo que realmente destacó de esta fiesta no fueron los centros de mesa ni los mejores manjares, sino que el niño completó las seis Mishnayot. 

El padre lloró lágrimas de alegría. 

Fue una hermosa tarde. Lo más importante fue la impresión eterna que esa noche seguramente tuvo en el niño, familia e invitados.