EPISTOLA DEL RAMBA”N
¡Oye hijo mío, la represión de tu padre, y no deseches la enseñanza de tu madre!
Acostumbra siempre a hablar con calma, con toda persona y en toda ocasión, para salvarte de este modo de la cólera, la cual es un mal hábito que induce a la gente al pecado. Así afirmaron nuestros Maestros, de bendita memoria: “Aquel que se encolariza, todas las especies del infierno lo dominan”, tal como versa: “Aparta de tu corazón la ira, y aleja de tu carne la maldad”, interpretando que la maldad es el infierno, como leemos: “Y al malvado (lo creó) para el día malhadado”. Y cuando te salves de la ira se manifestara en tu corazón la virtud de la humildad, la mejor de todas las buenas virtudes, como esta escrito: “Merced a la humildad, el temor a D-os”. Gracias a la humildad, se revelará en tu corazón la virtud del Temor a D-os, puesto que meditarás siempre de donde provienes y hacia donde te diriges, siendo en la vida como un insecto, y más aún después de la muerte; y ¿ante Quien habrás de dar cuenta de todos tus actos? ¡Ante el Rey de la Gloria! Como versa: “He aquí que los Cielos, y los Cielos de los Cielos no te pueden abarcar”, y menos aún a los corazones humanos. Y leemos: “No lleno Yo los Cielos y la tierra?”, dice D-os. Y cuando reflexiones sobre todo esto, temerás a Tu Creador, y te cuidarás de los pecados. Ya en posesión de estas virtudes, sabrás estar contento con tu parte. Y cuando te habitúes en la virtud de la humildad, recatandote de toda persona y temiendo de El y del pecado, entonces merecerás que pose sobre ti la Divina Presencia, el brillo de Su gloria y la vida en el Mundo Venidero. Y ahora, hijo mio, reflexiona y recapacita; quien se enorgullece en su corazón sobre las demás criaturas, se rebela contra el Reino Celestial, pues se viste con las ropas del Reino Celestial, como esta escrito: “El Señor reinó, se vistió con soberbia Majestad”. Además, de que puede enorgullecerse el corazón humano? Acaso con la riqueza? D-os empobrece y enriquece. Acaso con la conquista de honores? Pertenecen tambien al Señor, como esta escrito: “La riqueza y la gloria de Ti proceden”. Entonces, ¿como puede enorgullecerse con la Gloria de su Creador? Y si se enorgullecíera por su sabiduría “Corta el lenguaje de los elocuentes, y despoja de sentidos a los sabios”. Resulta que todo es igual ante D-os; pues con su ira humilla a los soberbios, y con Su voluntad levanta a los humildes. Por lo tanto, humillate tu mismo, y D-os te levantara. Por eso expondrá como habrás de conducirte en la virtud de la humildad, para guiarte por ella constantemente. Toda tu conversación sera con calma; tu cabeza agachada; tus ojos mirarán hacia abajo, hacia la tierra, y tu corazón hacia arriba; nunca mirarás de frente a los ojos de la persona cuando converses con ella. Consideraras a todas las personas más importantes que tu, si es sabio o rico, le debes respeto; si es pobre, y tu eres mas rico o mas sabio que el , piensa que tu eres maás pecador, y el más inocente que tu; ya que si el peca, lo hace sin intención, y tu lo haces premeditadamente. Durante tus conversaciones, en todas tus acciones, en todos tus pensamientos, y en todo momento, figúrate en tu corazón como si estuvieras frente a D-os, y Su Divina Presencia reside sobre ti, ya que Su Gloria llena todos los lugares del Universo. Por lo que tu conversación sera con temor y temblor, como la del esclavo frente a su patrón. Avergüenzate ante toda persona; si alguien te llama, no le respondas en voz alta, sino con calma, como quien le habla a su maestro.
Sé diligente en estudiar siempre la Tora, con el fin de poder cumplirla. Y cuando te levantes del libro, investiga en lo que estudiaste si hay algo que puedas cumplir. Revisa tus actos de mañana y de noche, y así vivirás todos los días con arrepentimiento y corrección. Durante tus oraciones, aparta de tu corazón todos los asuntos mundanos. Dispone tu corazón frente a D-os, purificando tus pensamientos. Medita cada palabra antes de pronunciarla; del mismo modo condúcete durante todos los días de tu vida, en cualquier asunto y no pecarás. De este modo, tus palabras, acciones y pensamientos serán rectos; tu oración sera pura, bien intencionada y gratamente aceptada por el Todopoderoso, Bendito sea, como esta escrito: “Dispondrás su corazón, y harás atento su oído”. Lee esta epístola al menos una vez por semana, para cumplirla y seguir siempre con ella por la senda de Di-os; y así prosperarás en todos tus caminos y merecerás el mundo Venidero reservado para los justos. El día que la leas responderán del Cielo todo lo que tu corazón solicite, por siempre. Amen