| Esta es la última Perashá del libro Bereshit, en donde concluye la narración de la vida de los patriarcas.
Yaacob siente llegar el fin de sus días, y llama a Yosef su hijo y le implora y le hace jurar que no lo enterrará en Egipto, sino en “Merat Hamajpelah” junto a sus padres.
Y Yosef lleva a sus dos hijos, Menashé y Efraim, con Yaacob para que los bendiga.
Yaacob, por su edad, ya no veía bien, y Yosef le acercó a los niños de manera que el mayor, Menashé, quedó frente a su mano derecha, y Efraim , el menor, frente a la mano izquierda de Yaacob.
Pero Yaacob cruzó sus brazos y bendijo con la derecha al menor y con la izquierda al mayor.
Y Yosef dijo : “No es así Papá, este es el primogénito ! ”
Y Yaacob contestó: “Lo sé hijo, lo sé. También él será bendito y crecerá, pero su hermano menor lo superará, y su descendencia colmará los pueblos”.
Y los bendice Yaacob con la berajá que habitúan los padres bendecir a sus hijos por más de 3000 años: ” Yesimejá Elohím KeEfraim ve Menashé …”
Y Yaacob le traspasa la primogenitura a Yosef, otorgándole doble herencia, y convirtiendo a Efraim y Menashé, como dos tribus de Israel.
Yaacob se despide de sus 12 hijos, y bendice a cada uno en particular.
Y fallece Yaacob, y le hacen un histórico funeral los Egipcios y los Keenanitas, y sus hijos lo entierran en Mearat Hamajpelah, como él lo pidió.
Al regresar a Egipto, los hermanos de Yosef, temen que se produzca un cambio en la actitud de Yosef hacia ellos. Y Yosef les dice: “No teman, porque yo los voy a sustentar”.
Y así fue, y vivieron en armonía y bonanza.
Pasa el tiempo y antes de fallecer Yosef, les hace jurar a sus hermanos que cuando salgan de Egipto, lleven sus restos a enterrarlos en la Tierra Prometida.
Y termina la Perasha así: “… Y murió Yosef a los 110 años, lo embalsamaron y quedó guardado en un ataud en Egipto”.
|