Tarea para la vida:

Nunca debemos olvidar que absolutamente todo lo que nos sucede es decretado por Hashem. No existe en el mundo entero una hoja de un árbol que caiga sin que Hashem lo haya decretado.  Cuánto más cada cosa y cosa que nos sucede en nuestra vida.  Lo mismo pasa con los sufrimientos que tenemos, desde el más pequeño (Ej: sacar una moneda de un valor de la billetera, cuando en realidad querías sacar otra), eso también lo decretó Hashem.  Cuánto nos debemos de cuidar en nuestros actos para lograr con ellos siempre tener los mejores y más dulces decretos… KEEP AWAY FROM CHEATING, LYING & STEALING!

La justicia siempre gana

Está escrito: “Y volví y contemplé todos los actos de engaño que se cometen bajo el sol: ¡He aquí! Lágrimas de los que son engañados, sin nadie para consolarlos, y de la mano de aquellos que los engañan, el poder [se toma] sin nadie que los consuele” (Kohelet 4: 1). Imagínense la siguiente escena: Un señor pobre pide prestado mil dólares, con la esperanza de usarlos para negocios, y así tratar de obtener algún beneficio y mantener a su familia. En el camino al supermercado, es agarrado por unos asaltantes. El pobre pide misericordia, pero su súplica no es escuchada, y es cruelmente golpeado sin piedad dejándolo sin un centavo. El pobre llora de angustia, pero no hay nadie que lo consuele, y finalmente cae al suelo desmayado. En ese momento pasan unas personas cerca y lo encuentran. Después de mucho esfuerzo logran revivirlo. Al escuchar su trágico cuento, se preguntan entre ellos: “¿Qué hizo este pobre hombre para merecer tanto dolor y angustia?” “¿Cómo se las arreglará?”“¡Que mala suerte!” Así es como los hombres de carne y hueso, podrían ver la situación.  Sin embargo, nosotros debemos saber que los caminos de Hashem son perfectos y que cualquier sufrimiento que una persona tenga es decretado por el Cielo de manera exacta y precisa para el.  Es muy probable, que el señor pobre de nuestra historia, anteriormente en esta vida o en un gilgul anterior (transmigración), había sido culpable de los mismos pecados. Quizás el también, había atacado a alguien y lo había robado; él, también, había dejado a una alma desconsolada, aturdida y sin un centavo. Y ahora, el Cielo lo ha castigado “en la misma medida”. Esta es la intención del versículo antes mencionado: “¡He aquí! Lágrimas de los que son engañados sin nadie para consolarlos …” Kohelet(Es decir Shlomo Hamelej vio a las víctimas de robo llorando de dolor sin que nadie las consolara y también vio por Ruaj HaKodesh (Inspiración Divina) que, al final, quienes robaron sufrirían el mismo destino: “y de la mano de quienes las engañan”, el poder [se toma], sin ningún consuelo”.  Hashem le mostró a Shlomo Hamelej que el pecado de Gezel (robo), y todo el dolor que eso se crea, nunca es ignorado ni olvidado en El Cielo.  Puede tomar años o incluso vidas, pero finalmente ganará la justicia.

Todo es tomado en cuenta…

Que la persona que robe no piense que al momento de rendir cuentas se le cobrará solamente “el robar” lo cual por si solo ya es algo “heavy”. El tendrá que rendir cuentas por todo el daño que eso causó; el daño emocional, la ansiedad, etc, que con su robo causó a su víctima y familia. 

Historia verídica increíble

En los primeros años de la Yeshivah Volozhin, uno de sus alumnos cayó gravemente enfermo. Se decidió enviar al niño a su casa donde su familia lo atendería. Se le pidió a otro estudiante que acompañara al niño en su viaje a casa. En el camino, los dos se detuvieron en una posada. Cuando esperaban para salir y se les presentó la factura, el estudiante enfermo, quien había aceptado la responsabilidad del pago, se dio cuenta de que no tenía el dinero suficiente. El posadero dijo amablemente que confiaba plenamente en que el niño lo pagaría después. Cuando llegaron a su destino, el estudiante enfermo les pidió a sus padres el dinero para pagarle al posadero y se lo dio a su amigo, quien pasaría por la posada en su viaje de regreso a Volozhin. Sin embargo, el estudiante se olvidó completamente de esto y regresó a Volozhin sin pagar la deuda. El estudiante enfermo cada vez se enfermó más hasta que murió. En la Yeshivah de Volozhin, la Torá se estudiaba por turnos, durante todo el día. Rab Jaim Volozhiner a menudo caminaba por los pasillos de la yeshiva a altas horas de la noche, vigilando a los estudiantes que estaban estudiando. Una noche, Rab Jaim estaba caminando solo, cuando de repente, ¡se encontró cara a cara con el estudiante fallecido! Manteniendo la calma, Rab Jaim le habló a esta alma, que había regresado del Mundo Venidero, y le preguntó cómo le había ido ante el Tribunal Celestial. Esta fue la respuesta del estudiante: “Se había decidido que me concedieran la entrada inmediata al Gan Eden, porque los sufrimientos de mi enfermedad habían expiado los pecados que pudiera haber cometido. Sin embargo, cuando me acercaba a la entrada del Gan Eden, Satanás me bloqueó el camino y declaró que había dejado este mundo sin haber pagado mi deuda con el posadero. El Tribunal Celestial estaba en un dilema. Yo había hecho todo lo posible por pagar la deuda; ciertamente no tenía la culpa de que a mi amigo se le haya olvidado. Aun así, había venido al Mundo de la Verdad y le debía dinero a alguien. ¿Cómo podría deshacerme de esto en mi cuenta? Se decidió que, como no tenía culpa, se me permitiría regresar a este mundo para pedirle a mi maestro que rectifique el asunto”. Rab Jaim prometió cumplir, e inmediatamente el alma del estudiante desapareció. Rab Jaim llamó al otro estudiante, quien quedó temblando por las palabras de su maestro. A la mañana siguiente, partió hacia la posada y pagó la deuda. Esta historia verídica nos muestra claramente lo delicado que es robar, con o sin querer. Tenemos que tener extremo cuidado en estos temas ya que uno podría pensar “son unas cuantas monedas” pero ¡no! Recordemos que robar es robar… sea mucho o sea poco.

Siete juicios

Está escrito en el Zohar que uno debe aguantar siete juicios antes de llegar al lugar que le corresponde en el Gan Eden… pero si al pasar los siete juicios, ya a punto de entrar al Gan Eden, descubren una mancha en el alma relacionada con robo (en cualquiera de sus diferentes formas), entonces se negará su entrada al Gan Eden. Si tiene muchos otros méritos, podrían dejarlo asomarse y ver su lugar en el Gan Eden desde lejos. Su alma llorará amargamente, porque se verá obligado a bajar nuevamente a este humilde mundo con todas sus dificultades ,y ¿quién sabe si tendrá éxito o no esta vez? Ó sea, viendo todo esto, ¿podría alguien en su sano juicio pensar que vale la pena robar?

Estamos de viaje

Este mundo se compara a un viajero que viajó al otro lado del mundo para hacer negocios súper importantes. Tiene oportunidades increíbles para ganar fortunas enormes, pero el tiempo que puede permanecer en esa ciudad es contado y escaso. Y de el depende salir a buscar a los comerciantes, hablar con ellos y negociar. Llega al país sin citas, es solo él en contra del tiempo. buscando ganar. Díganme ustedes, ¿acaso este señor, irá a pasear y conocer los museos, restaurantes y malls de la ciudad? ¡Po supuesto que no! Cada Segundo que pueda lo invertirá en buscar clientes y sacar citas. No es momento para pasear, los segundos los tiene que invertir para ganar, y ya de regreso poder disfrutar de su ganancia feliz y tranquilo. Pues nosotros estamos en este mundo en un viaje de negocios, en donde tenemos el tiempo encima, y en donde cada segundo es una oportunidad para ganar e invertir en nuestra eternidad. Ya de regreso en el Mundo Venidero, podremos disfrutar de nuestro esfuerzo en este mundo Beezrat Hashem . Tenemos que darle prioridad a nuestra espiritualidad que es la que nunca nos va a dejar.

No, no es la finalidad de la vida…

Tenemos que saber que esta vida no fue creada para disfrutar de los placeres, pasarla cool y ser felices. Si fuera ese el motivo de la creación, estaríamos diciendo que (Jas veshalom) Hashem se equivocó. Que de millones y millones de personas, no le salió UNA bien como el quería. Porque no existe una persona que haya venido a este mundo y haya sido 100% feliz, ni cerca… Pero obvio que Hashem no se equivoca, JAMÁS. Todo este mundo está exactamente creado para el fin que Él quiso, y es el de hacer mitzvot y cumplir la Tora y así ganarnos el poder disfrutar de la eternidad. Claro que se puede y se debe disfrutar en este mundo, pero ¡ojo! ESA NO ES LA FINALIDAD.

No nos dejemos engañar…

La persona podría dejarse ganar por el Yetzer Hara y pensar “¿Qué arreglo puedo tener? He engañado infinidad de veces, he ganado casi todo lo que tengo de forma deshonesta y no tengo como regresar todo ni como pedir perdón a tanta gente que quizás nunca más vuelva a ver… quizás ni siquiera conozca.” ¡CERO! No es así, si nosotros de verdad nos arrepentimos y queremos, 100% Hashem nos ayudará a lograrlo. Pero el primer paso es saber que estamos mal y querer cambiar. De ahí en adelante, será bueno aconsejarse con un Rab sobre como reparar todo el daño que se ha causado y Beezrat Hashem se llegará a una forma para lograrlo.

Es importante recordar…

La Teshuva se hizo para toda persona, no importa a que grado de impureza haya podido llegar, siempre tendrá las puertas abiertas para regresar a Hashem.

Impresionante historia real…

Rab Yosef Jaim Sonnenfeld, contó la siguiente historia que escuchó de su Rab, Rab Yehoshua Leib Diskin: Cuando Rab Yehoshua Leib era Rav en Kovno, Lituania, un residente allí tuvo un sueño aterrador. Su padre, que había muerto el año anterior, se le apareció y le dijo que había sido reencarnado en un toro negro que era propiedad de cierto gentil a cierta distancia de Kovno. En el sueño, el padre le ordenó ir a comprar el toro y agregó que el dueño le pediría ochenta rublos por el animal, pero que se conformaría con cuarenta. Después de comprar el animal, el hijo debía regresarlo a Kovno y hacer que lo sacrificaran con un shojet temeroso de Hashem, en presencia del Rab Yehoshua Leib, quien respondería “Amén” a la bendición del shojet. El Rab debía comer algo de la carne y el resto se distribuiría entre otros judíos, solo entonces el alma del padre encontraría la paz eterna. Aunque este sueño se repitió en tres noches consecutivas, el hombre no le prestó atención. Algún tiempo después, el hombre estaba rezando en la sinagoga cuando de pronto se desmayó. Después de despertarse, explicó que había visto una visión de su padre que nuevamente le había ordenado que comprara el toro y lo matara. La gente de la sinagoga lo acompañó a la casa de Rab Yehoshua Leib a quien le contó todo lo sucedido. El hombre era pobre, por lo que Rab Yehoshua Leib le preguntó a la gente si iban a proporcionar dinero para la compra del animal, y la gente aceptó fácilmente. Rab Yehoshua Leib le ordenó al hombre que comprara el toro, con la condición de que su descripción, precio, ubicación y dueño concuerden exactamente con el sueño. El hombre tomó el dinero, fue a la ciudad específica y encontró al gentil. El gentil dijo que tenía un toro que se ajustaba a la descripción pero que era extremadamente salvaje y peligroso y que acercarse a él era poner en peligro la vida de uno. “Si quiere el toro, le costará ochenta rublos.” El judío ofreció cuarenta rublos y el gentil rápidamente los aceptó. El gentil aconsejó al hombre contratar a varios hombres para transportar al animal peligroso, pero el hombre declinó la oferta. Con gran asombro del gentil y sus amigos, el judío deslizó una soga sobre los cuernos del toro y se llevó al animal ahora “mansito” (¡¡Estaba con su hijo!!) El toro fue llevado a Kovno, en donde fue sacrificado por un shojet temeroso de Hashem en presencia de Rab Yehoshua Leib. Una porción de su carne se le dió al Rab mientras que el resto se distribuyó entre los estudiantes de Torá en la Ciudad. Una de tantas miles historias reales que nos demuestran como si existe la reencarnación…