¿Qué tanto es tantito?
En el segundo nivel de falsedad están los que dicen la información de manera incorrecta, no realmente con la intención de cambiar la verdad, sino simplemente porque no se molestan en escuchar con atención y entender bien los hechos sobre lo que están hablando. Obviamente, estas personas no ven el pecado de hablar mentiras con mucha seriedad, y esto es precisamente lo que hace que no les molesten “medias verdades” o alguna mentirita pequeña por ahí… Como que “¿para qué esforzase? Si hablar es fácil… total… ¿qué tanto es tantito?” Pero el pensar a la ligera lo que sale de nuestra boca nos lleva a pecados muy grandes.
No podemos olvidar…
Al hablar mentiras, profanamos nuestra su boca, un utensilio precioso para servir a Hashem. Al hablar mentiras, caemos en un nivel de bajeza ante nuestros ojos, los ojos de quienes saben que lo hicimos y sobre todo ante Los Ojos de Hashem.
Orden de severidad
Las cuatro clases que enumera el Talmud de personas que no merecerán ver La Shejina se mencionan en orden ascendente de severidad: La menos severa es la clase de burlones, seguida por la clase de aduladores, seguida por los mentirosos, seguida por la peor clase de todas, aquellos que hablan Lashon hara.
La verdad y la mentira no combinan…
Malbim explica: El lugar en donde habita la Presencia de Hashem está impregnado de rectitud y de cualidades de verdad que contradicen la naturaleza misma de los mentirosos. Se entiende, entonces, porque un mentiroso no podrá estar en donde esté La Shejina.
Shakranim…
Los shakranim, mentirosos, son parte de los cuatro grupos de personas que no merecerán deleitarse de la Shejina (Divina Presencia). Está escrito en el Talmud (Sotah 42a): Rab Yirmiyah bar Abba dijo:Cuatro clases [de pecadores] no merecerán deleitarse de la Shejina: Los burlones, aduladores, mentirosos y aquellos que hablan lashon hara…Está escrito en el Tehilim:, “Quien diga mentiras no será establecido antes Mis ojos”.
¿A quién le gustaría que se expresen así de el en El Shamayim?
Es acerca de las personas que mienten por mentir sin ganar nada, que está escrito, “Los labios falsos son una abominación para Hashem” (Mishlei 12:22) y “Tus labios hablan falsedad, tu lengua habla maldad” (Yeshayahu 59: 3).
Hay muchos niveles de falsedad…
Estaremos hablando de algunos de ellos, comenzaremos con el nivel de falsedad más grave que hay. A veces, una persona que ha escuchado información interesante alterará intencionalmente algunos de los hechos al relacionarlo con otros. Lo hace sin buscar obtener ninguna ganancia, ni causa ninguna pérdida a nadie más. Lo hace simplemente porque le gusta contar historias exageradas. En ocasiones, puede incluso contar toda una historia por el simple hecho de platicar, o para llamar la atención de los demás. Es por esto, por tener ese descaro y amor a la falsedad, que esta persona será responsable de “ganarse” un gran castigo.
Lo ensuciamos ¡punto!
Al pronunciar mentiras, el que habla ensucia su boca, ese precioso utensilio que Hashem le dio para estudiar Tora, hacer Tefila, alentar a los demás… lo vuelve un utensilio sucio y bajo. Este pensamiento debería ser suficiente para buscar alejarnos lo más posible de cualquier mentira o engaño.
Es una bajeza
¡Qué cuidadosos debemos ser en evitar caer en todas las formas de falsedad! Seamos sinceros…. hablar mentiras es un rasgo extremadamente vergonzoso incluso si solamente quien miente sabe que está mintiendo. ¡Es vergonzoso con el! Ya que aunque lo disfrute, en el fondo, saber perfectamente que es una bajeza.
Si viene la riqueza con beraja, ¡bienvenida!
Pensándolo muy bien, no deberíamos estar corriendo en la vida buscando siempre la riqueza. Entenderemos mejor el punto del porque con esta parábola: Hubo una vez un hombre rico que vivió una vida de lujos y pasiones. En cada comida, se llenaba de delicias, mientras los músicos lo entretenían a él y a sus invitados. Su riqueza lo hizo volverse muy arrogante, al punto en el que, finalmente, se rebeló contra el rey. El hombre fue llevado a juicio y le dieron una sentencia muy extraña: durante un año, el gobierno le serviría los mismos manjares y le proporcionaría la misma música a la que estaba acostumbrado, todo esto, pero… ¡estando parado en el borde de un tejado! ¿Creen que este señor pudo tener algún placer de la buena comida, la bebida y la música, sabiendo que en cualquier segundo podría perder el equilibrio y caer en la muerte? Cien por ciento hubiera preferido tener los dos pies en el piso y que el sirvieran solamente pan y agua. Esto es lo que es ser rico en nuestros tiempos. Por desgracia, la agitación del período en el que vivimos puede provocar cambios drásticos en nuestro estado financiero, haciendo que los ricos de repente se reduzcan a la pobreza. El dolor que experimenta un hombre que alguna vez fue rico y quedó en la pobreza es mayor que la alegría que sintió en los buenos tiempos. Quien reflexione sobre este pensamiento no estará ansioso por obtener riqueza, ni siquiera por medios legales. Ciertamente, él no volverá a las trampas y robos para aumentar sus ingresos, ya que tales prácticas seguramente lo llevarán a la angustia. Por el contrario, Hashem seguramente proporcionará para aquellos que caminan sinceramente en Sus Caminos.